El reto
El río Lerma presta servicios ambientales, agrícolas, industriales, de vivienda y turísticos, y da agua potable a muchas comunidades, entre ellas la Ciudad de México. Se había estudiado desde muchas perspectivas, pero nunca desde la prospectiva. Todas las soluciones atendían problemas específicos y de corto plazo.
La misión fue desarrollar una herramienta multidimensional para que quienes toman decisiones propongan y evalúen estrategias de mediano y largo plazo que mejoren la salud ecológica del río sin perder los servicios que presta.
Vulnerabilidad
La idea de base: el Lerma es un sistema vulnerable y hay que actuar para reducir esa vulnerabilidad. Se puede leer de dos maneras. Como vulnerabilidad biofísica, el conjunto de variables que afectan al río, o como vulnerabilidad social, el conjunto de variables que afectan a las personas que dependen de él. Lo que se priorice define las acciones.
Cómo se hizo
Se acotó el estudio a la cuenca del Lerma en el Estado de México y se reunió toda la información disponible. Era fragmentada, sobre todo cualitativa, y no estaba sistematizada. El reto fue convertirla en indicadores cuantitativos y rellenar los huecos para construir series de tiempo.
- Convertir recuerdos en datos: talleres con vecinas y vecinos de la región, con un Delphi en tiempo real para preguntarles por los eventos del pasado al presente. Los participantes se corrigieron entre sí y los recuerdos individuales se volvieron historia colectiva.
- Volverlo geográfico: como las personas venían de distintos puntos, se pudieron construir índices de vulnerabilidad locales y traducirlos en unidades de gestión, en vez de usar límites políticos que muchas veces no tienen sentido geográfico.
- Vulnerabilidad futura: con los datos se construyó el índice de vulnerabilidad de 2019 y los de 10 y 20 años después.



Qué pasó después
Desde que se construyeron los escenarios de vulnerabilidad en 2019, el equipo ha seguido la trayectoria real de las tendencias. En esa comparación, las proyecciones estadísticas no acertaron y varias de las prospectivas sí.
Es una lectura retrospectiva del propio equipo, sin cifras publicadas.
Qué aprendimos
- La herramienta permitió ver la cuenca como un sistema y no como una serie de problemas aislados: la película completa, del pasado al futuro, con la trayectoria de las tendencias y sus causas.
- Probabilidad y posibilidad no son lo mismo. La probabilidad necesita datos y supone comportamientos lineales. La posibilidad habla de lo que podría pasar, incluso lo inesperado.
- Los escenarios de futuro se construyen con modelos de posibilidad y con personas que conocen a fondo el tema. Jugar con los valores de las variables de una proyección no los vuelve escenarios.
- Los talleres con quienes viven en el territorio rellenaron los huecos de los datos y ayudaron a imaginar lo que podría pasar.